
La lectura no es una actividad neutra: pone en juego al lector y una serie de relaciones complejas con el texto. Mas, cuando el libro está cerrado, ¿en qué se convierte el lector? ¿En un simple glotón capaz de digerir letras? ¿Un leñador cuya única labor es desbrozar el paisaje literario.
La lectura constituye un vehículo para el aprendizaje, para el desarrollo de la inteligencia,
para la adquisición de cultura y para la educación de la voluntad.
Además ayuda al desarrollo
y perfeccionamiento del lenguaje, mejora la expresión oral y escrita y hace que se expresen correctamente, ya que el vocabulario y mejora la ortografía.
Mediante la lectura se mejoran las relaciones humanas, enriqueciendo los contactos personales, da facilidad para exponer los pensamientos, enriqueciendo así los contactos personales, sirve para ampliar el horizonte del individuo permitiéndole
ponerse en contacto con lugares, gentes y costumbres lejanas a él en el tiempo o en el espacio.
Favorece el desarrollo de las virtudes morales siempre que los libros se seleccionen adecuadamente. Las lecturas proponen modelos para admirar e imitar, por medio de las lecturas
se crea la formación estética y educa la sensibilidad estimulando
las buenas emociones y los buenos sentimientos, favorece la educación del carácter y de la afectividad despertando buenos sentimientos.
Es la lectura una herramienta
extraordinaria de trabajo intelectual ya que pone en acción las funciones mentales agilizando la inteligencia. Por eso guarda una estrecha relación con el rendimiento escolar.